Fue precisamente en esos años cuando Italo, con investigación y dedicación, apoyado en nuestras raíces, trabajó para llevar los grandes levados un paso más allá, con la ambición de llevar el Panettone y la Colomba al nuevo milenio. Finalmente, fue gracias a sus hijos Cristiano y Nicolò que la marca amplió sus horizontes, cosechando premios tanto en Italia como en el extranjero.